OPINION.
(CONFLICTO INTERNACIONAL)
El problema de la migración de parte de la población de SIRIA traerá aparejado grandes problemas de seguridad internacional, así creo lo entiende Hungría, por ello se resiste a recibir migrantes de SIRIA donde también se han sumado personas procedentes de Irak, Pakistán o Bangladesh en búsqueda del recibimiento prometido por ALEMANIA quien enfrentará un enorme desafío al refugiar a aquellos que han cruzado el Mediterráneo escapando de lo que creen una guerra civil para deponer a un presidente calificado como dictatorial por su población como Al Assad.
El presidente sirio cuenta con el apoyo de IRAN y de RUSIA, en el enfrentamiento que mantiene con la resistencia del denominado ESTADO ISLAMICO, lo cual ha fragmentado el territorio desde hace más de cuatro años, donde se ha cobrado según estimaciones de corresponsales de guerra de más de 200 mil personas, e incentivado el éxodo de centenares de miles de sirios. Esta situación es aprovechada por los grupos de facciones terroristas afincadas en dicha zona. El ingreso de refugiados a parte de Europa genera una lógica preocupación pues no debe soslayarse la posibilidad de que entre los mismos puedan “colarse” por esas fronteras integrantes de grupos jihadistas, resultando el éxodo mencionado como parte de la estrategia de estos grupos para poder instalarse en regiones que hasta ahora les era dificultoso acceder y allí desplegar su plan criminal. Mientras tanto países como EEUU e Israel permanecen expectantes. Hungría por estas últimas horas planea endurecer sus leyes para castigar a aquellos que crucen ilegalmente sus fronteras con penas de varios años de cárcel. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debiera evaluar urgentemente la situación para recibir a los refugiados desplegando las necesarias medidas de seguridad para seguir asegurando la paz y prevenir cualquier despliegue terrorista en países receptores de los mismos.
Set.7, 2015.-
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