domingo, 19 de junio de 2016

Recomendaciones para nuestros adultos mayores.

                                                          Recomendaciones para nuestros adultos mayores. 


Charla con los abuelos de Villa Belgrano.
Prevención del delito para proteger a los ancianos”.
Charlas informativas organizadas desde la Estación de Policía Comunal.
El primer encuentro fue en Villa Belgrano y estuvieron encabezados por las autoridades policiales locales, el Comisario Inspector Marcelo Carola y el Comisario Martín Otero.
Desde la Estación Policía Comunal de nuestra ciudad comenzaron a desarrollarse una serie de charlas que están destinadas a las personas mayores, abuelos, jubilados quienes de una u otra manera se puedan ver damnificados por algún delito, como sucede en estos días por el denominado “cuento del tío”.
Por este motivo que el objetivo es llevar adelante una charla didáctica donde se van entregando una serie de recomendaciones a partir de la proyección de imágenes que fueron preparadas por las autoridades policiales.
Este primer encuentro se cumplió en el salón del Centro de Jubilados de Villa Belgrano donde concurrió una buena cantidad de adultos mayores, siendo el objetivo continuar con las charlas en el resto de los Centros de Jubilados, es decir, en nuestra ciudad y Pueblos Alemanes.
El encuentro fue encabezado por el Jefe de la Estación de Policía Comunal, el Comisario Inspector Marcelo Carola, quien estuvo acompañado por el Comisario Martín Otero y otro par de efectivos de la fuerza policial.
El titular de la policía suarense, expreso a la radio que “el objetivo de estas charlas es prevenir, que la gente mayor este atenta, que no atienda el teléfono a cualquiera, que no inicie una conversación con desconocidos, estar atento al momento de abrir la puerta de su casa ante un llamado, lamentablemente se ha reinstalado esta modalidad del cuento del tío y ya en nuestra ciudad hubo una señora perjudicada”.
“Hemos notado que esto sucede en toda la zona y en varios distritos vecinos, están bien preparados , hacen una especie de rastreo hasta que dan con una persona que les sigue la conversación y a partir de allí engañan a los mayores”,remarco Marcelo Carola.
Con respecto al resto de las tareas que se están llevando adelante anticipo que “estamos con fuerte presencia policial en la calle, a la gente le gusta ver al policía en toda la ciudad, por eso recorremos los barrios, la zona céntrica, la periferia, hacemos controles permanentes, sabemos que hay cuestiones que a veces son difíciles de manejar, pero en todos los casos, aun en los mas complicados como puede ser el caso de las drogas, se esta trabajando intensamente, ese es nuestro objetivo”,afirmo el Jefe local de Policía.
En cuanto as las recomendaciones que tiene que tener la gente, el Comisario Martín Otero explico en la charla en Villa Belgrano que “no hay que retirar dinero de un banco sin la compañía de un familiar o persona de confianza, no salir a la vía publica con dinero a la vista, no abrir la puerta del domicilio a personas desconocidas, no guardar dinero en abundancia y objetos de valor en el domicilio, no salir dejando puertas o ventanas abiertas, si uno se ausenta de la casa dejar una luz encendida, la radio o el televisor encendido a un volumen razonable para que parezca que hay gente, nunca guardar las llaves de la casa con las del auto juntas o llevarlas con el documento que indiquen a quien pertenecen, no colocar en los llaveros datos personales, si se pierden llaves de la casa tratar de cambian la cerradura, no entregar el numero de teléfono a personas que conoció circunstancialmente, no recibir paquetes sin identificar, vendedores de ningún tipo deben ser recibido si no se concreto previamente una cita, si ingresa agua o humo por la puerta de su casa asegúrese que no sea un truco para que usted abra la puerta de su casa, no colocar carteles en la puerta que digan vuelvo en un rato, evitar que los niños pequeños atiendan el teléfono y den explicaciones sobre quien esta en la casa y en lo posible grabar en la memoria del teléfono el numero de emergencias 101”.
Por ultimo Martín Otero recomendó a las personas mayores que “si se recibe un llamado telefónico de un joven que dice ser su nieto diciéndole que debe cambiar sus ahorros porque el dinero esta por cambiar, corte la llamada e informe inmediatamente a un familiar y siempre a la policía, por eso recomendamos tener a mano los teléfonos 101, 422002 o 424002”

Muy gratificante haber compartido una tarde de charlas con nuestros abuelos a los cuales debemos de cuidar entre todos.   

sábado, 4 de junio de 2016

CIDH informe conceptuando la Seguridad Ciudadana.

COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
INFORME SOBRE SEGURIDAD CIUDADANA Y DERECHOS HUMANOS 2009
(…) II. MARCO CONCEPTUAL: LA SEGURIDAD CIUDADANA

Para los propósitos de este informe, resulta pertinente definir un concepto preciso de seguridad ciudadana en atención a que esto constituye un requisito previo esencial para la determinación del alcance de las obligaciones de los Estados Miembros conforme a los instrumentos del Derecho Internacional de los Derechos Humanos aplicables. En esta dirección, la Comisión destaca que en el orden jurídico internacional de los Derechos Humanos no se encuentra consagrado expresamente el derecho a la seguridad frente al delito o a la violencia interpersonal o social. Sin embargo, puede entenderse que ese derecho surge de la obligación del Estado de garantizar la seguridad de la persona, en los términos del artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”; del artículo 1 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre: “Todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”; del artículo 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos: “Toda persona tiene el derecho a la libertad y a la seguridad personales”; y del artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad y a la seguridad personales”. No obstante, la Comisión considera que la base de las obligaciones exigibles al Estado se encuentra en un plexo normativo que exige la garantía de derechos particularmente afectados por conductas violentas o delictivas, cuya prevención y control es el objetivo de las políticas sobre seguridad ciudadana. Concretamente, este cúmulo de derechos está integrado por el derecho a la vida; el derecho a la integridad física; el derecho a la libertad; el derecho a las garantías procesales y el derecho al uso pacífico de los bienes, sin perjuicio de otros derechos que serán objeto de análisis específico en el cuerpo de este informe.
En las reuniones de expertos y en las sesiones de trabajo desarrolladas durante el proceso de consultas subregionales que integran el proceso de preparación de este informe, se trató reiteradamente el punto relativo a la utilización en las Américas de conceptos diferentes para referirse al mismo objeto de estudio –la protección y garantía de los derechos humanos frente al delito y la violencia, tanto en ámbitos políticos como académicos. En algunos casos se maneja una definición muy amplia, que incorpora medidas de garantía de otros derechos humanos (como el derecho a la educación; el derecho a la salud; el derecho a la seguridad social; o el derecho al trabajo, entre otros), mientras que en otros casos se reduce esa definición a las intervenciones de las fuerzas policiales y, eventualmente, del sistema judicial. Del mismo modo, se manejan indistintamente conceptos diferentes, como los de “seguridad pública”; “seguridad humana”; o “seguridad democrática”, lo cual genera un marco impreciso desde el punto de vista técnico para definir los estándares de derechos humanos comprometidos.            
 Uno de los puntos de partida para esta definición conceptual ha sido ya recogido por la Comisión en anteriores oportunidades. Así, ha sostenido que

La seguridad ha sido desde siempre una de las funciones principales de los Estados. Indudablemente, con la evolución de los Estados autoritarios hacia los Estados democráticos ha ido evolucionando también el concepto de seguridad. El concepto de seguridad que se manejaba antes se preocupaba únicamente por garantizar el orden como una expresión de la fuerza y supremacía del poder del Estado. Hoy en día, los Estados democráticos promueven modelos policiales acordes con la participación de los habitantes, bajo el entendimiento de que la protección de los ciudadanos por parte de los agentes del orden debe darse en un marco de respeto de la institución, las leyes y los derechos fundamentales. Así, desde la perspectiva de los derechos humanos, cuando en la actualidad hablamos de seguridad no podemos limitarnos a la lucha contra la delincuencia, sino que estamos hablando de cómo crear un ambiente propicio y adecuado para la convivencia pacífica de las personas. Por ello, el concepto de seguridad debe poner mayor énfasis en el desarrollo de las labores de prevención y control de los factores que generan violencia e inseguridad, que en tareas meramente represivas o reactivas ante hechos consumados.

Esta vinculación permanente entre seguridad de las personas y convivencia democrática se hace presente en el desarrollo de este informe. La comisión de delitos es solamente una de las tantas formas de violencia que en la actualidad afectan a las personas que viven en la región (en concreto, el delito hace referencia solamente a las formas de violencia tipificadas en los ordenamientos jurídicospenales), lo que obliga a un abordaje integral de la problemática en estudio, de la que se deriven acciones de prevención y control de diferente naturaleza, y que involucren, en su ejecución, también a diferentes actores del sector público y de la sociedad civil.

A los efectos de este informe, el concepto de seguridad ciudadana es el más adecuado para el abordaje de los problemas de criminalidad y violencia desde una perspectiva de derechos humanos, en lugar de los conceptos de “seguridad pública”, “seguridad humana”, “seguridad interior” u “orden público”. Éste deriva pacíficamente hacia un enfoque centrado en la construcción de mayores niveles de ciudadanía democrática, con la persona humana como objetivo central de las políticas a diferencia de la seguridad del Estado o el de determinado orden político. En este orden de ideas, la Comisión entiende pertinente recordar que la expresión seguridad ciudadana surgió, fundamentalmente, como un concepto en América Latina en el curso de las transiciones a la democracia, como medio para diferenciar la naturaleza de la seguridad en democracia frente a la seguridad en los regímenes autoritarios. En estos últimos, el concepto de seguridad está asociado a los conceptos de “seguridad nacional”, “seguridad interior” o “seguridad pública”, los que se utilizan en referencia específica a la seguridad del Estado. En los regímenes democráticos, el concepto de seguridad frente a la amenaza de situaciones delictivas o violentas, se asocia a la “seguridad ciudadana” y se utiliza en referencia a la seguridad primordial de las personas y grupos sociales. Del mismo modo, contrariamente a los conceptos también utilizados en la región de “seguridad urbana” o “ciudad segura”, la seguridad ciudadana se refiere a la seguridad de todas las personas y grupos, tanto en las zonas urbanas como rurales. Sin perjuicio de lo señalado anteriormente, es importante destacar que el concepto de “seguridad pública”, se utiliza ampliamente en los Estados Unidos y Canadá, para hacer referencia también a la seguridad de las personas y grupos que componen la sociedad. Por el contrario, como se ha señalado en los párrafos anteriores, la misma expresión “seguridad pública”, en América Latina hace referencia a un concepto diferente que alude a la seguridad construida desde el Estado o, en ocasiones, a la misma seguridad del Estado.

En los últimos años, los aportes de la academia y de los organismos internacionales especializados han permitido un acercamiento más certero al concepto de seguridad ciudadana, diferenciándolo también del concepto de “seguridad humana”, construido en los últimos quince años a partir, fundamentalmente, de las elaboraciones realizadas en el ámbito del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo15. Este último se refiere específicamente a “uno de los medios o condiciones para el desarrollo humano, el que a su vez se define como el proceso que permite ampliar las opciones de los individuos...[que] van desde el disfrute de una vida prolongada y saludable, el acceso al conocimiento y a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente, hasta el goce de las libertades políticas, económicas y sociales”16 . En este cuadro, la seguridad ciudadana aparece estrictamente sólo como una de las dimensiones de la seguridad humana, pues se la concibe  cómo la situación social en la que todas las personas pueden gozar libremente de sus derechos fundamentales, a la vez que las instituciones públicas tienen la suficiente capacidad, en el marco de un Estado de Derecho, para garantizar su ejercicio y para responder con eficacia cuando éstos son vulnerados (...) De este modo, es la ciudadanía el principal objeto de la protección estatal. En suma, la seguridad ciudadana deviene una condición necesaria –aunque no suficiente de la seguridad humana que, finalmente, es la última garantía del desarrollo humano. Por consiguiente, las intervenciones institucionales destinadas a prevenir y controlar el fenómeno del delito y la violencia (políticas de seguridad ciudadana) pueden considerarse una oportunidad indirecta pero significativa para, por un lado, apuntalar el desarrollo económico sostenible y, por otro, fortalecer la gobernabilidad democrática y la vigencia de los derechos humanos.

En los últimos años se ha logrado una mejor aproximación conceptual a la seguridad ciudadana desde la perspectiva de los derechos humanos. Efectivamente, en el ámbito de la seguridad ciudadana se encuentran aquellos derechos de los que son titulares todos los miembros de una sociedad, de forma tal que puedan desenvolver su vida cotidiana con el menor nivel posible de amenazas a su integridad personal, sus derechos cívicos y el goce de sus bienes, a la vez que los problemas de seguridad ciudadana, se refieren a la generalización de una situación en la cual el Estado no cumple, total o parcialmente, con su función de brindar protección ante el crimen y la violencia social, lo que significa una grave interrupción de la relación básica entre gobernantes y gobernados....